"Ta Biblia".- Los Libros

Su nombre procede del plural griego "ta Biblia" en español "los libros", término que en latín se transformó en singular, "la Biblia", el libro.

La Biblia es una colección de 73 libros escritos en hebreo, en arameo o en griego, que se divide en dos grandes bloques, 46 libros el Antiguo Testamento y 27 libros el Nuevo Testamento.

Decenas de autores escribieron estos libros, unos son conocidos, otros permanecen en el anonimato. Unos se deben a un solo autor, otros fueron escritos en colaboración, otros son el resultado de textos antiguos agrupados y recopilados posteriormente.

La Biblia es un libro humano, hecho por hombres, con el lenguaje de los hombres.

Al ser un libro humano, que reclama el primer puesto en la historia de la cultura y de la literatura, debe ser abordado por los caminos normales del saber humano. La lectura de este libro singular, que comenzó a escribirse hace unos tres mil años, que se escribió a lo largo de un milenio y que pretende ser desde el principio normativa de convivencia humana, requiere un esfuerzo intelectual y una atención profunda.

La diversidad de autores, cada cual con su estilo propio; los problemas y la personalidad de los destinatarios, pertenecientes a distintas épocas y culturas, han dejado en la Biblia la impronta pluriforme de una incomparable riqueza literaria manifestada en los distintos géneros literarios de la antigüedad.

Los libros del Antiguo Testamento nacen en la comunidad Judía y pueden considerarse realmente la historia del pueblo Hebreo, y esto sucede hacia el año 1200 antes de Jesucristo.

Los libros del Nuevo Testamento, son realmente la historia del Cristianismo y aunque se desconoce su fecha se estima de entre los años 60 y 80.

Los 39 libros del canon judío palestino fueron agrupados por los judíos en 24 libros, por eso a veces llaman a la Escritura "Arbaa we-esrim" (los 24). Los cinco primero constituyen La Torá o Ley, equivalente al Pentateuco cristiano: Génesis, Éxodo, Levítico Números y Deuteronomio.

Todo judío está obligado a copiar una vez en la vida estos cinco libros y a meditar en ellos día y noche. El estudio de la Torá obliga toda la vida y en cada momento de la vida, solo se excusa por tener que cumplir otras obligaciones. En la Torá están los 613 mandamientos del judaísmo.

Los manuscritos hebreos completos del Antiguo Testamento traducidos al griego se estima datan del siglo X, pero entre los doscientos mil fragmentos exhumados de la Genizá del Cairo, muchos miles son manuscritos bíblicos y de estos, numerosos fragmentos, por ejemplo los manuscritos llamados "palestinos", son anteriores en uno o varios siglos al siglo X.

En Qumrán recientemente se han descubierto unos quinientos manuscritos bíblicos del siglo II a.C.al siglo II; hay fragmentos de todos los libros hebreos del Antiguo Testamento; de algunos muchas copias.; La coincidencia textual de estos manuscritos de Qumrán con los textos hebreos conocidos es pasmosa.

Mirados como documentos humanos, los libros de la Biblia merecen todo crédito y máxima confianza; su texto está bien conservado, su contenido ha sido, directa o indirectamente, de varias maneras confirmado.

El autor o autores del Pentateuco han quedado en el anonimato, ya que de más de un autor hay que hablar de varios recopiladores y redactores de un largo proceso de formación. Baste decir que se suele distinguir un proceso oral que se remonta al menos hasta la época patriarcal, y otro escrito, que se extiende fundamentalmente entre los ss X y V a.C.

Cuando en el GENESIS se habla de la creación del cosmos o del hombre de ninguna manera puede trasmitir una verdad científica.

De todos los pueblos de la tierra se eligió una familia, un hombre Abrahán, para crear con él la historia del pueblo Hebreo y el Génesis contiene la historia de tres generaciones: Abrahán, Isaac y Jacob.

La tradición judía y la cristiana han atribuido el Génesis a Moisés. Hoy a Moisés se le hace mucho mas reciente, sobre el siglo XIII a.C.: Los poemas de Ugarit del siglo XIV prueban que en Canaán se escribían obras literarias; la escritura era oficio de los escribas, pero Moisés fue educado en la corte de Egipto, no hay, pues, dificultad en atribuirle el Pentateuco, por lo menos en una parte sustancial de él.

Con respecto al Génesis, hoy la ciencia bíblica aun no puede determinar exactamente el influjo de Moisés. La crítica literaria suele atribuirlo a tres fuentes o documentos combinados: el yahvista, el elohista y el priestercodex que encuadra el material anterior en genealogías con datos cronológicos frecuentemente simbólicos. Hay relatos dobles y a veces un tanto discordes, el yahvista es mucho más completo y popular que el elohista.

De la teoría documentaria se admite que en el Génesis se dan esos tres documentos. Su fecha sería el siglo X y el siglo IX para cada uno de ellos respectivamente y la época del destierro el siglo V para el priestercodex. La escuela de Alt-Noth (historiadores de la universidad de Michigan) admite una fuente común para yahvistas y elohistas, que sería del siglo XI o XII. Aun aceptando los resultados de la crítica literaria, hoy gracias a la escuela Upsala o escandinava, se puede afirmar científicamente que esto documentos reproducen con fidelidad tradiciones orales mucho más antiguas.

A. Parrot, publica un libro sobre Abrahán sosteniendo decididamente la historidicidad del relato geniasico. Los descubrimientos en Mari, de Chagar Bazar (siglo XVIII), los textos de execración egipcios, los diversos códices orientales… presentan un cuadro que corresponde perfectamente con las narraciones del Génesis. La historia de los patriarcas ha de enmarcarse, pues, en el periodo de la 1ª dinastía babilónica (1894 -1595 a.C.) y la vida de Abrahán en tiempo de Hammurabi rey de Babilonia (1792-1750 a.C.).

El segundo libro del Pentateuco, llamado "EXODO por el texto griego, porque se trata de la salida de Egipto de los israelitas conducidos por Moisés. Después del paso del mar Rojo, se describen las primeras etapas de la peregrinación por el desierto.

Según la crítica literaria, el Éxodo ha sido redactado sobre la base de documentos de tradición literaria "yahvita" del siglo X a.C. y "elohista" del siglo IX a.C. Estos documentos se basan no solo en relatos orales sino escritos; Moisés mismo consignó por escrito parte del Éxodo. De Moisés arranca el decálogo redactado primero en fórmulas cortas, con el tiempo un poco mas ampliadas.

Durante los 38 años de residencia en Cadés, Moisés dio a Israel una legislación cultural y jurídica basada en el derecho consuetudinario semita. Este derecho nos es conocido por siete códigos: Ur-Nammu (s.XXI a.C), Bilalama (s.XX a.C.), Lipit Istar (un poco posterior), el código del rey Hammurabi (s.XVIII a.C.), las leyes asirias del siglo XII a.C., hititas y neobabilónicas.

Muchas leyes de Moisés, ya del Éxodo ya del resto del Pentateuco, coinciden con este derecho semita transmitido casi exclusivamente en códigos mesopotámicos, en lengua sumaria o en acadio. Moisés no depende de un código particular (del de Hammurabi como antes se decía) sino del derecho consuetudinario semítico en general.

Uno de los códigos, aparte del Decálogo antes citado, que están en la parte legal del Éxodo es el código elohista de la Alianza, código muy antiguo que partiendo de Moisés tomó su forma actual, en la que hay desarrollos y aplicaciones a la vida de Israel ya sedentarizado. Este código tiene muchas coincidencias legales con el de Hammurabi.

La formulación de muchas de las leyes de este código de la Alianza, o de otras leyes mosaicas del Pentateuco en forma casuística, se conforma al derecho semítico que es puramente casuístico. La presentación en forma apodíctica, por ejemplo el Dacálogo y diversas leyes del Código de la Alianza, es propia de la legislación mosaica.

Se deduce que, por contenido y formulación, muchas leyes mosaicas del Éxodo están respaldadas por un derecho oriental antiguo, muchas veces anterior a Moisés que vivió en la mitad del siglo XIII a.C.

Si el código del rey de Babilonia, Hammurabi data del siglo XVIII a.C. inscrito en un monolito de diorita negra que se conserva en el museo del Louvre y Moisés vivió en la mitad del siglo XIII a.C. y las leyes mosaicas coinciden en lo sustancial con las babilónicas cualquiera tiene que suponer que estas sirvieron de ejemplo a Moisés para las israelitas.

El LEVITICO es un libro muy importante para el judaísmo, el comentario más antiguo de este escrito lleva el nombre de "Sifrá", "el Libro" por antonomasia. Por Lev empiezan a leer y escribir los niños judíos, lo que explica que entre los manuscritos medievales se encuentren tantos escritos escolares con fragmentos del mismo.

Los judíos suelen llamarlo Wa-yyqraá, "Y llamó", porque así empieza. En los primeros siglos del cristianismo, en los escritos de los tannaim, se le suele llamar "Ley de sacerdotes" (Torat kohanim). Levítico significa que trata de lo concerniente a los levitas, advirtiendo que por levitas, en la época helenística los judíos solían entender los sacerdotes, por lo que "levítico" viene a ser sinónimo de "Ley de los sacerdotes".

Respecto a la fecha de composición, hay que distinguir la fecha del libro, de la de sus partes. Parece que la síntesis total es posterior al destierro de Babilonia: entre 470 y 425 a.C. habrían sido reunidas para formar el Pentateuco, las tradiciones yahvistas, elohistas, deutoronomistas, y sacerdotales. El Levítico consta exclusivamente de las tradiciones sacerdotales.

El cuarto libro del Pentateuco o Ley de Moisés (Torá), llamado NÚMEROS porque empieza con un censo, por lo mismo llamado el Misná y Talmud Piqqudim fue empleado antiguamente por los judíos, hoy le llaman Be-Midbar (en el desierto), que es su mejor denominación pues trata del pueblo de Israel en el desierto. Abarca del 2º mes del segundo año de la salida de Egipto hasta poco después de la muerte de Aarón, el 5º mes del año 40 después de la salida.

El libro Números es histórico, el pacto del Sinaí es histórico, la anfictionía de tribus se formó en el desierto, no en Canaán como quiere Noth, la peregrinación por el desierto es histórica e histórica su legislación. Pero en cuanto deriva de tradiciones populares, es historia popular, y en cuanto deriva sobre todo de la tradición sacerdotal es una síntesis teológica de la historia de Israel en el desierto, y es, además, parte de una síntesis legislativa o cultural que recoge leyes o ritos muy antiguos y otros que no lo son tanto, explicándolos y legitimándolos, o porque efectivamente vienen de Moisés o porque no hacen nada más que explicitar y desenvolver la ley de Moisés. La unión de las diversas tradiciones y su unión con los otros libros del Pentateuco en su forma actual, dataría, a más tardar del 470-425 a.C.

El 5º y último libro del Pentateuco es el DEUTERONOMIO. El nombre griego significa “2ª ley” y es una mala traducción del antiguo nombre hebreo Misné Torá. Contiene tres discursos de Moisés a Israel en las etapas de Moab, antes de morir. Este libro es de Moisés, pues todo su contenido o repite palabras, o leyes de él mismo, o las explicita y adapta y desarrolla. El material del libro es muy antiguo, aunque las redacciones no lo sean tanto.

Parece ser que el Deuteronomio se leyó en otros tiempos de otro modo; no como final del Pentateuco, sino como comienzo de una gran obra histórica que abarcaba el tiempo de la tierra prometida desde la entrada, cruzando el Jordán, hasta la salida, camino del destierro.
Según esta teoría, el autor de la gran construcción y compilación histórica introdujo los capítulos autobiográficos, que le permitían ofrecer un resumen histórico con nueva perspectiva, y añadió el paso de poderes a Josué, como preparación para lo siguiente.

Esta obra se extendía hasta el último capítulo del Segundo libro de los Reyes. En tal posición, el Deuteronomio era un código de alianza que organizaba la vida en la tierra, previendo y sancionando la lealtad y la deslealtad del pueblo. La alianza en Moab adquiere así importancia capital. Empalma con la alianza del Sinaí, que recoge en la memoria. Pero asigna a dicha alianza solamente el decálogo como ley promulgada; el resto lo escucha sólo Moisés, se lo guarda, lo promulga antes de morir.

Es muy difícil la paciencia para escuchar tantos sermones al comienzo de una historia. La ficción retrospectiva se hace más patente, las referencias a los Patriarcas se vuelven borrosas en la lejanía. El libro es un homenaje a la personalidad apasionada de Moisés.